Los orígenes del Turismo Fluvial
Si hay una modalidad de turismo que a nivel mundial está teniendo mucho auge es el que tiene que ver con los cruceros fluviales. Los mismos se realizan en ríos y canales aptos para la navegación. Su principal virtud es la posibilidad que los cruceristas tienen de ponerse en contacto directo con la naturaleza, razón por la cual es considerado como un turismo verde.
Hay muchos ríos con atractivos espectaculares que son navegados por empresas que se dedican a hacer esta clase de cruceros baratos, los cuales son el Sena (Francia), Danubio (Europa), Volga (Rusia), Nilo (Africa), Guadalquivir (España), Rhin (Europa), entre otros.
El origen del turismo fluvial se remonta al siglo XV, cuando los arquitectos de la época para propiciar un mayor desarrollo económico decidieron construir canales fluviales, implicando un aumento del tráficos en los ríos entre diversas zonas del continente europeo. En estos canales hay esclusas que cuentan con dos puertas, las cuales contienen a una cámara que ayuda a pasar de un nivel a otro entre dos partes del canal.
Para el siglo XVII, se inaugura uno de los primeros canales (Briare), con el que se consiguió la unión de manera navegable de los ríos Sena y Loira. Tiene 57 kilómetros de longitud y fue inaugurado en 1642. Para 1681, se inaugura el Canal de Midi, consiguiendo la comunicación del Már Mediterráneo con el Océano Atlántico. Fue creado por el arquitecto Pierre Paul Riquet. La Unesco lo consideró como Patrimonio de la Humanidad por la belleza que fue adquiriendo a través de los siglos.
En el siglo XVIII se desarrolla de manera considerable la navegación fluvial, puesto que se dinamiza el uso de estos canales fluviales. Esto se logra con los canales de unión, haciendo que los viajes lleven más tiempo, puesto que unen ríos de regiones diferentes por muy distantes que estén y sustituyen el hecho que los barcos mercantes naveguen a nivel marítimo para que lo hagan por los ríos y sus respectivos canales.
Mientras que en el siglo XIX estos canales fluviales adquieren una relevancia económica considerable ya que el intercambio comercial entre los países europeos aumenta de manera notoria, destacando las relaciones económicas que para el momento existían entre Bélgica y Francia. Este último país ya tenía 468 kilómetros de canales y hoy en día 8.500 kilómetros.
Pero en el siglo XX es cuando la industria turística ve posibilidades de éxito en los canales fluviales, algo que comienza a cristalizarse después que ocurre la Primera Guerra Mundial.







